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"¿Cómo vas a saber lo que es la vida, si jamás jugaste al fútbol?" . Gonzalo Grassi.

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Para jugar al fútbol no se debe sufrir. Lo que se hace sufriendo no puede salir bien. Carles Rexach

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miércoles, 7 de marzo de 2012

LA SEGUNDA MEDIA


  “Yo como todos los buenos deportistas soy exigente, y ya estoy deseando correr la próxima para comenzar a bajar mi marca. Seguro que lo hare y no voy a esperar al próximo año, la experiencia fue tan positiva que estoy ansioso por correr la siguiente media. Cuando el próximo diciembre repita la Valdehuncar Navalmoral espero llevar en mis piernas al menos dos o tres medias más”

  Con estas palabras termine mi artículo dedicado a la primera media maratón que dispute el pasado diciembre. Las fenomenales sensaciones vividas aquel día, a pesar del sufrimiento por el dolor de la rodilla, me hicieron tomar algunas decisiones. La primera, pertenecer al club que durante toda la prueba me dio su incondicional apoyo. La segunda prestar más atención a este deporte que hasta entonces solo era la base de mi preparación para jugar al fútbol y al tenis. Y la tercera, repetir, y hacerlo pronto.

  La primera de ellas no tarde en llevarla a cabo. Desde principios de este año, ya soy miembro de “FONDISTAS MORALOS”. Una gran familia, no me cansare de repetirlo.

  La segunda tuvo que esperar algo. La lesión de la rodilla y algún que otro constipado propio de la climatología invernal, no me permitían realizar el adecuado entrenamiento que requiere esta especialidad deportiva.

  Y la tercera comenzó a gestarse hace aproximadamente un mes. En una de mis vistas a mi amigo Pedro Morales, él y Mario me estuvieron hablando de la media de Merida. Que era bonita para los principiantes. Que se disputaba en su totalidad por el casco urbano, atravesando todos los lugares emblemáticos de la ciudad. Que el número de participantes ya era considerable. Y que muchos miembros del club la correrían como preparación a MAPOMA (maratón popular de Madrid), maratón escogido este año por la mayoría de los socios del club.

  Me lo plantee, no me quedaba mucho tiempo para prepararla, pero pensé que con un mes sería suficiente. También pensé como siempre en mi gran adicción, el fútbol. Mi equipo DM, jugaba ese finde frente a Peraleda. Pensé que podrían prescindir de mí, bueno en realidad ellos pueden prescindir siempre de mí. Por mi edad ya voy aportando menos al juego del equipo. Aunque me considero aun importante como miembro del grupo.

  Con esas y como he dicho a falta de un mes, la marque en mi calendario y comencé a prepararla. Intensifique mis salidas de fondo, hasta ese día se limitaban a una o como mucho dos por semana. Eso sí, complementadas siempre con mis otras actividades deportivas. Comencé a hacer una media de tres o cuatro salidas semanales de diferentes distancias. Y me plantee realizar una tirada larga, entre dieciocho y veinte kilómetros, quince días antes de la prueba. En concreto el domingo de carnaval, reconozco que no soy muy carnavalero.

  Creo que la preparación no ha sido del todo mala, teniendo en cuenta el tiempo del que disponía. La dos últimas semanas las centre en coger un buen ritmo de carrera que me permitiera bajar mi marca personal en la prueba. Bueno en realidad mi única marca. El miércoles anterior a la prueba realice los doce clavando la hora. Y el viernes anterior trote durante media hora sin la mas mínima sensación de cansancio.

  Por fin llego el día de la prueba. Reconozco que esa última semana estuve especialmente nervioso e impaciente. Pedro nos cito vía e@mail a las ocho de la mañana en Moya. Seriamos trece, era mi primera gran experiencia con el club. Mi debut con sus colores.


               
  Allí estaba como un clavo unos minutos antes de la hora indicada. Fueron llegando el resto de miembros del club. Faltaba Mario, se le echaba de menos, especialmente yo. Roberto, el presi, nos indico que no vendría con lo cual iniciamos el viaje. Compartí vehículo con Pedro Morales, el presi y su pareja, la simpatiquísima Belén. El viaje fue relajadísimo y rapidísimo, al menos eso me pareció a mi.

  Llegamos a Merida y a la zona de salida con tiempo más que suficiente. Aun no había mucho ambiente, no estaba ni montado el arco de salida. Fuimos a recoger los dorsales, que estaban personalizados, y nos dirigimos a tomar un café para hacer tiempo. Bueno el café lo tomo quien no tiene problemas con el estomago antes de hacer deporte, que “cagones” los hay en todos los deportes. A pesar de que faltaba casi una hora el tiempo transcurrió rápido. De pronto me vi junto con el resto del grupo ante el arco de salida preparado para la foto y esperando el inicio de la prueba.


Alberto, Ricardo, Marcelino, Desam, Miguel Godino, Sergio, Oscar y Javi.
Juanjo, Jesús, Alberto y Salva Sebas.
Faltaba Pedro, solo el sabe donde estaba. 

  Apenas calenté con unos pequeños trotes en la avenida desde donde se iniciaba la prueba. Días antes leí unas recomendaciones de Abel Antón, que se encontraba presente y realizaría la media, en las cuales indicaba que para los no profesionales el calentamiento se realizaba en los primeros kilómetros de la prueba. Todo esfuerzo realizado con anterioridad a esta era desaprovechar fuerzas que al final nos harían falta. Prepare el crono y de pronto, casi sin escuchar el bocinazo todos comenzaron a correr.

  Los mil participantes de la prueba y nuestra ubicación, en el centro aproximado del grupo, ralentizo nuestra salida en al menos quince segundos. Al pasar por el arco pulse el crono y entre la marabunta me despegue del resto del grupo. Intente ir cogiendo ritmo, me había propuesto intentarlo a cinco el kilómetro. Pasamos por primera vez el puente nuevo y llego rápido el cartel de los primeros mil metros. Javi  “Pucho”, que estuvo con nosotros en la línea de salida, en esos momentos corría a mi lado y me pregunto, mire el crono y cinco clavados. Le acompañe durante unos metros, hasta el puente romano, el subió el ritmo y yo decidí continuar con el mío.


La salida, buscando un hueco.

  Antes de pasar el segundo pude observar como una chica cercana a mi despedía a su compañera de viaje, más joven que ella y que también había decido elevar su ritmo de carrera. Intuitivamente ambos nos aproximamos y probamos a rodar juntos, no habíamos cruzado palabra. Unos metros más adelante, ella me indico que le gustaba mi ritmo y deseaba correr a mi lado. Acepte, como no podía ser de otra manera.


Por hay ando entre el grupo, ya muy cerca de la que seria mi compañera de viaje.

  No voy a narrar la carrera kilómetro a kilómetro, pero si me gustaría indicar algunos detalles. Sobre el tres mis sensaciones no eran muy positivas. No sé porque el ritmo de carrera, que había preparado en los entrenamientos, me costaba. Pensé en positivo y en mi compañera de viaje y decidí mantenerlo. Un par de kilómetros más adelante me encontraba fenomenal en ese ritmo, que segundo arriba o abajo seguía siendo el programado, tanto yo como mi compañera nos sorprendíamos de la regularidad con la que clavábamos los tiempos.



Pedro Morales, que hizo un carreron.

  Antes de llegar al seis se nos unió otra compañera más joven que nosotros, mas adelante os indicare como he averiguado la edad de mi compañera, a la cual también le gustaba nuestro ritmo. Cruzamos algunas palabras, apenas pude escucharlas pues llevaba como siempre mi música, bajita pero en ambos oídos. Las dos habían disputado bastantes más medias que yo, les indique que la que corría era la segunda, por lo cual era un novato a su lado. También indicaron de donde venían, yo les indique mi procedencia morala. No me costaba mucho hablar mientras corría, buena señal, pero les indique que sería mejor no desaprovechar el oxigeno. Pasamos los tres por el circo romano, precioso recorrido, flanqueados por legionarios romanos. Al pasar por el siete nuevo vistazo al reloj con los cinco de rigor que nuestro buen ritmo posibilitaba.


Sergio, el mejor de los nuestros.

  Fuimos quemando kilómetros hasta llegar al diez, lo pase en 50´28, me agradaba la marca. Ellas por supuesto a mi lado. Llegamos otra vez al puente nuevo, que ahora cruzábamos a la inversa. Hay comenzó el doce y para mi el tramo más duro de la carrera, casi tres kilómetros de duras subidas intentando no bajar el ritmo de carrera, de vez en cuando una bajadita pero volviendo a picar rápido para arriba. Durante la dura subida ya comente a las chicas que iba tocadillo, ellas también acusaban el duro trabajo. Al llegar al puente romano por segunda vez, también lo cruzábamos en dirección inversa a la primera, pasamos el dieciséis. Ahí se me levanto el muro. El bajón fue descomunal. La chica que llevaba conmigo desde el principio de la prueba bajo su ritmo y me animo a seguirla, fenomenal su detalle. Yo le comente que continuaran, que iban bien y yo les lastraría.


Jesús entrando en meta de manera majestuosa.
 Antonio no podía mas que ver las suelas de sus zapatillas.

  En esos últimos cinco kilómetros baje considerablemente el ritmo con el fin de poder acabar la prueba. Por ese motivo los últimos duros repechos no fueron muy complicados para mi, los subí tranquilo al ritmo que el cuerpo me permitía, sin forzar. Incluso pude disfrutar sin muchos agobios del paso por el anfiteatro, de nuevo franqueado por centuriones romanos. Por fin al girar en una curva divise, al fondo de otro repechito, la línea de meta. Al ver tan próximo el final me anime, e incluso termine esprintando. No sirvió de mucho, bueno si, sirvió para terminar en positivo, en Navalmoral casi no podía andar en los últimos metros.


Entrando en meta, trabajo concluido.

  Mire el tiempo y pude comprobar que había mejorado mi marca en casi cuatro minutos y medio. El ritmo de los primeros tres cuartos de carrera lo había posibilitado. Tras cruzar la meta me lleve una agradabilísima sorpresa, la chica que me acompaño en casi toda la prueba me esperaba. Me agradeció el ritmo que les había impuesto, me comento que ella sola no podría haberlo llevado. Me indico que había terminado solo un minuto antes que yo y que había mejorado su marca personal. Paso las duras rampas del anfiteatro, con escaleras incluidas, andando. Yo le devolví los agradecimientos por su gesto de querer ayudarme cuando me vino el bajón. Feliz recogí mi bolsa, entregue el chic y me fui a buscar al grupo.


Felices tras el trabajo realizado.

  Todos estábamos muy felices por las buenas carreras realizadas. Pedro me comunico que había realizado su marca personal, él que solo venia con la idea de rodar para preparar el MAPOMA. Nos refrescamos, nos contamos los pormenores individuales de la prueba y nos marchamos en dirección a la reconfortante ducha. No sin antes pasar por el fotoshop donde nuestra reportera grafica, Belén, inmortalizo nuestra participación en esta VI Media Maratón Merida Patrimonio de la Humanidad.


Roberto, Ricardo y Juanjo inmortalizando el momento.

  En el regreso nos detuvimos en San Pedro de Merida, donde comimos, para llegar a Navalmoral sin problema e inconveniente alguno rematando un fenomenal día.


Reponiendo fuerzas, con Pedro, el presi y Belén.

  Un par de últimas cositas:

  Realice una marca de 1 hora 52 minutos y 21 segundos, rebajando en 4 minutos y 26 segundos mi anterior marca. No es mucho pero creo que, como evalúan ahora en los colegios, progreso adecuadamente. El muro se levanto en el dieciséis. Me considero buen deportista y como tal ya estoy analizando el por qué de esa situación, para poner remedio y continuar bajando tiempos. Entre otras cosas, en estas dos carreras he procurado fijarme en corredores más expertos, he de aprender a beber en carrera.

  Indagando en fotografías de la prueba y en las clasificaciones, he averiguado el nombre y edad aproximada de la chica que me acompaño. No lo haré público, no sé si a ella le apetece que lo haga. Lo que si os puedo indicar es que quedo primera en su categoría. Me siento tremendamente recompensado con su éxito. Pues aunque no fue un logro personal mío, si creo que colabore de forma activa en que ella lo lograse.


No faltaron las cervezas en linea de meta.


  La próxima no se hará de rogar, Béjar Caceres el próximo 15 de Abril.
  

2 comentarios:

CB dijo...

Enhorabuena! Me parece que eres como decimos aqui, "A Chic Magnet" (un hombre que atrae a las chicas como es un iman!) Tambien me gusta la camiseta que llevaste en el restaurante! ;)

Pedro Morales dijo...

Eres una maquina Juan, enhorabuena por la media realizada y a preparar Bejar, Yo en mis inicios empece como Tu bajando en mis primeras tres carreras 5 minutos en cada una de ellas, cojiendo experiencia en carrera vas bajando tiempo sin darte cuenta y entrenando poco mas, y ahora con el garmin ni te cuento, tendre que empezar a subir el ritmo de mis entrenamientos para que no me cojas.
Un saludo y que sigas disfrutando de este deporte muchos años