“Yo
como todos los buenos deportistas soy exigente, y ya estoy deseando correr la
próxima para comenzar a bajar mi marca. Seguro que lo hare y no voy a esperar
al próximo año, la experiencia fue tan positiva que estoy ansioso por correr la
siguiente media. Cuando el próximo diciembre repita la Valdehuncar Navalmoral
espero llevar en mis piernas al menos dos o tres medias más”
Con estas palabras termine mi artículo dedicado a la primera media
maratón que dispute el pasado diciembre. Las fenomenales sensaciones vividas
aquel día, a pesar del sufrimiento por el dolor de la rodilla, me hicieron
tomar algunas decisiones. La primera, pertenecer al club que durante toda la
prueba me dio su incondicional apoyo. La segunda prestar más atención a este
deporte que hasta entonces solo era la base de mi preparación para jugar al
fútbol y al tenis. Y la tercera, repetir, y hacerlo pronto.
La primera de ellas no tarde en llevarla a cabo. Desde principios de
este año, ya soy miembro de “FONDISTAS MORALOS”. Una gran familia, no me
cansare de repetirlo.
La segunda tuvo que esperar algo. La lesión de la rodilla y algún que
otro constipado propio de la climatología invernal, no me permitían realizar el
adecuado entrenamiento que requiere esta especialidad deportiva.
Y la tercera comenzó a gestarse hace aproximadamente un mes. En una de
mis vistas a mi amigo Pedro Morales, él y Mario me estuvieron hablando de la
media de Merida. Que era bonita para los principiantes. Que se disputaba en su
totalidad por el casco urbano, atravesando todos los lugares emblemáticos de la
ciudad. Que el número de participantes ya era considerable. Y que muchos
miembros del club la correrían como preparación a MAPOMA (maratón popular de
Madrid), maratón escogido este año por la mayoría de los socios del club.
Me lo plantee, no me quedaba mucho tiempo para prepararla, pero pensé
que con un mes sería suficiente. También pensé como siempre en mi gran
adicción, el fútbol. Mi equipo DM, jugaba ese finde frente a Peraleda. Pensé
que podrían prescindir de mí, bueno en realidad ellos pueden prescindir siempre
de mí. Por mi edad ya voy aportando menos al juego del equipo. Aunque me
considero aun importante como miembro del grupo.
Con esas y como he dicho a falta de un mes, la marque en mi calendario y
comencé a prepararla. Intensifique mis salidas de fondo, hasta ese día se
limitaban a una o como mucho dos por semana. Eso sí, complementadas siempre con
mis otras actividades deportivas. Comencé a hacer una media de tres o cuatro
salidas semanales de diferentes distancias. Y me plantee realizar una tirada
larga, entre dieciocho y veinte kilómetros, quince días antes de la prueba. En
concreto el domingo de carnaval, reconozco que no soy muy carnavalero.
Creo que la preparación no ha sido del todo mala, teniendo en cuenta el
tiempo del que disponía. La dos últimas semanas las centre en coger un buen
ritmo de carrera que me permitiera bajar mi marca personal en la prueba. Bueno
en realidad mi única marca. El miércoles anterior a la prueba realice los doce
clavando la hora. Y el viernes anterior trote durante media hora sin la mas mínima
sensación de cansancio.
Por fin llego el día de la prueba. Reconozco que esa última semana estuve
especialmente nervioso e impaciente. Pedro nos cito vía e@mail a las ocho de la
mañana en Moya. Seriamos trece, era mi primera gran experiencia con el club. Mi
debut con sus colores.
Allí estaba como un clavo unos minutos antes de la hora indicada. Fueron
llegando el resto de miembros del club. Faltaba Mario, se le echaba de menos, especialmente
yo. Roberto, el presi, nos indico que no vendría con lo cual iniciamos el
viaje. Compartí vehículo con Pedro Morales, el presi y su pareja, la simpatiquísima Belén. El viaje fue relajadísimo
y rapidísimo, al menos eso me pareció a mi.
Llegamos a Merida y a la zona de salida con tiempo más que suficiente.
Aun no había mucho ambiente, no estaba ni montado el arco de salida. Fuimos a
recoger los dorsales, que estaban personalizados, y nos dirigimos a tomar un
café para hacer tiempo. Bueno el café lo tomo quien no tiene problemas con el
estomago antes de hacer deporte, que “cagones” los hay en todos los deportes. A
pesar de que faltaba casi una hora el tiempo transcurrió rápido. De pronto me
vi junto con el resto del grupo ante el arco de salida preparado para la foto y
esperando el inicio de la prueba.
Alberto, Ricardo, Marcelino, Desam, Miguel Godino, Sergio, Oscar y Javi.
Juanjo, Jesús, Alberto y Salva Sebas.
Faltaba Pedro, solo el sabe donde estaba.
Apenas calenté con unos pequeños trotes en la avenida desde donde se
iniciaba la prueba. Días antes leí unas recomendaciones de Abel Antón, que se
encontraba presente y realizaría la media, en las cuales indicaba que para los
no profesionales el calentamiento se realizaba en los primeros kilómetros de la
prueba. Todo esfuerzo realizado con anterioridad a esta era desaprovechar
fuerzas que al final nos harían falta. Prepare el crono y de pronto, casi sin
escuchar el bocinazo todos comenzaron a correr.
Los mil participantes de la prueba y nuestra ubicación, en el centro
aproximado del grupo, ralentizo nuestra salida en al menos quince segundos. Al
pasar por el arco pulse el crono y entre la marabunta me despegue del resto del
grupo. Intente ir cogiendo ritmo, me había propuesto intentarlo a cinco el kilómetro.
Pasamos por primera vez el puente nuevo y llego rápido el cartel de los
primeros mil metros. Javi “Pucho”, que
estuvo con nosotros en la línea de salida, en esos momentos corría a mi lado y
me pregunto, mire el crono y cinco clavados. Le acompañe durante unos metros,
hasta el puente romano, el subió el ritmo y yo decidí continuar con el mío.
La salida, buscando un hueco.
Antes de pasar el segundo pude observar como una chica cercana a mi despedía
a su compañera de viaje, más joven que ella y que también había decido elevar su
ritmo de carrera. Intuitivamente ambos nos aproximamos y probamos a rodar
juntos, no habíamos cruzado palabra. Unos metros más adelante, ella me indico que
le gustaba mi ritmo y deseaba correr a mi lado. Acepte, como no podía ser de
otra manera.
Por hay ando entre el grupo, ya muy cerca de la que seria mi compañera de viaje.
No voy a narrar la carrera kilómetro a kilómetro, pero si me gustaría
indicar algunos detalles. Sobre el tres mis sensaciones no eran muy
positivas. No sé porque el ritmo de carrera, que había preparado en los
entrenamientos, me costaba. Pensé en positivo y en mi compañera de viaje y decidí
mantenerlo. Un par de kilómetros más adelante me encontraba fenomenal en ese
ritmo, que segundo arriba o abajo seguía siendo el programado, tanto yo como mi
compañera nos sorprendíamos de la regularidad con la que clavábamos los
tiempos.
Pedro Morales, que hizo un carreron.
Antes
de llegar al seis se nos unió otra compañera más joven que nosotros,
mas adelante os indicare como he averiguado la edad de mi compañera, a la cual también
le gustaba nuestro ritmo. Cruzamos algunas palabras, apenas pude escucharlas
pues llevaba como siempre mi música, bajita pero en ambos oídos. Las dos habían
disputado bastantes más medias que yo, les indique que la que corría era la
segunda, por lo cual era un novato a su lado. También indicaron de donde venían,
yo les indique mi procedencia morala. No me costaba mucho hablar mientras corría,
buena señal, pero les indique que sería mejor no desaprovechar el oxigeno.
Pasamos los tres por el circo romano, precioso recorrido, flanqueados por
legionarios romanos. Al pasar por el siete nuevo vistazo al reloj con los cinco
de rigor que nuestro buen ritmo posibilitaba.
Sergio, el mejor de los nuestros.
Fuimos quemando kilómetros hasta llegar al diez, lo pase en 50´28, me
agradaba la marca. Ellas por supuesto a mi lado. Llegamos otra vez al
puente nuevo, que ahora cruzábamos a la inversa. Hay comenzó el doce y para mi
el tramo más duro de la carrera, casi tres kilómetros de duras subidas
intentando no bajar el ritmo de carrera, de vez en cuando una bajadita pero
volviendo a picar rápido para arriba. Durante la dura subida ya comente a las
chicas que iba tocadillo, ellas también acusaban el duro trabajo. Al llegar al
puente romano por segunda vez, también lo cruzábamos en dirección inversa a la
primera, pasamos el dieciséis. Ahí se me levanto el muro. El bajón fue
descomunal. La chica que llevaba conmigo desde el principio de la prueba bajo
su ritmo y me animo a seguirla, fenomenal su detalle. Yo le comente que continuaran,
que iban bien y yo les lastraría.
Jesús entrando en meta de manera majestuosa.
Antonio no podía mas que ver las suelas de sus zapatillas.
En esos últimos cinco kilómetros baje considerablemente el ritmo con el
fin de poder acabar la prueba. Por ese motivo los últimos duros repechos no
fueron muy complicados para mi, los subí tranquilo al ritmo que el cuerpo me permitía,
sin forzar. Incluso pude disfrutar sin muchos agobios del paso por el
anfiteatro, de nuevo franqueado por centuriones romanos. Por fin al girar en
una curva divise, al fondo de otro repechito, la línea de meta. Al ver tan
próximo el final me anime, e incluso termine esprintando. No sirvió de mucho,
bueno si, sirvió para terminar en positivo, en Navalmoral casi no podía andar
en los últimos metros.
Entrando en meta, trabajo concluido.
Mire el tiempo y pude comprobar que había mejorado mi marca en casi
cuatro minutos y medio. El ritmo de los primeros tres cuartos de carrera lo
había posibilitado. Tras cruzar la meta me lleve una agradabilísima sorpresa,
la chica que me acompaño en casi toda la prueba me esperaba. Me agradeció el
ritmo que les había impuesto, me comento que ella sola no podría haberlo
llevado. Me indico que había terminado solo un minuto antes que yo y que había
mejorado su marca personal. Paso las duras rampas del anfiteatro, con escaleras
incluidas, andando. Yo le devolví los agradecimientos por su gesto de querer
ayudarme cuando me vino el bajón. Feliz recogí mi bolsa, entregue el chic y me
fui a buscar al grupo.
Felices tras el trabajo realizado.
Todos estábamos muy felices por las buenas carreras realizadas. Pedro me
comunico que había realizado su marca personal, él que solo venia con la idea
de rodar para preparar el MAPOMA. Nos refrescamos, nos contamos los pormenores
individuales de la prueba y nos marchamos en dirección a la reconfortante
ducha. No sin antes pasar por el fotoshop donde nuestra reportera grafica, Belén,
inmortalizo nuestra participación en esta VI Media Maratón Merida Patrimonio de la
Humanidad.
Roberto, Ricardo y Juanjo inmortalizando el momento.
En el regreso nos detuvimos en San Pedro de Merida, donde comimos, para
llegar a Navalmoral sin problema e inconveniente alguno rematando un fenomenal día.
Reponiendo fuerzas, con Pedro, el presi y Belén.
Un par de últimas cositas:
Realice una marca de 1 hora 52 minutos y 21 segundos, rebajando en 4
minutos y 26 segundos mi anterior marca. No es mucho pero creo que, como
evalúan ahora en los colegios, progreso adecuadamente. El muro se levanto en el
dieciséis. Me considero buen deportista y como tal ya estoy analizando el por qué de
esa situación, para poner remedio y continuar bajando tiempos. Entre otras
cosas, en estas dos carreras he procurado fijarme en corredores más expertos,
he de aprender a beber en carrera.
Indagando en fotografías de la prueba y en las clasificaciones, he
averiguado el nombre y edad aproximada de la chica que me acompaño. No lo haré público,
no sé si a ella le apetece que lo haga. Lo que si os puedo indicar es que quedo
primera en su categoría. Me siento tremendamente recompensado con su éxito.
Pues aunque no fue un logro personal mío, si creo que colabore de forma activa en
que ella lo lograse.
No faltaron las cervezas en linea de meta.
La próxima no se hará de rogar, Béjar Caceres el próximo 15 de Abril.



2 comentarios:
Enhorabuena! Me parece que eres como decimos aqui, "A Chic Magnet" (un hombre que atrae a las chicas como es un iman!) Tambien me gusta la camiseta que llevaste en el restaurante! ;)
Eres una maquina Juan, enhorabuena por la media realizada y a preparar Bejar, Yo en mis inicios empece como Tu bajando en mis primeras tres carreras 5 minutos en cada una de ellas, cojiendo experiencia en carrera vas bajando tiempo sin darte cuenta y entrenando poco mas, y ahora con el garmin ni te cuento, tendre que empezar a subir el ritmo de mis entrenamientos para que no me cojas.
Un saludo y que sigas disfrutando de este deporte muchos años
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